Aquel lunes amaneció con un cielo de plomo, de esos que aplastan el ánimo aunque
Vera siempre decía que Madrid le enseñó a caminar deprisa y a sonreír aunque te
Elena Herrera siempre dijo que su infancia olía a madera recién cortada y a pan
La lluvia aquella noche no caía: golpeaba. Las gotas, duras como piedrecitas, rebotaban en la